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Hoy quisiera hacer una pequeña reflexión sobre una gran palabra: La Asertividad. Esta gran palabra que ya es muy familiar para algunos pero una gran desconocida para otros. Es muy probable que si eres de los primeros, este pequeño artículo no te aportará demasiado. Pero si perteneces a aquellos que aún no saben demasiado bien de qué se trata, te invito a continuar leyendo.

Todo empieza cuando M.J. Smith se da cuenta de que muchas de las personas con las que trabaja presentan un importante problema en las relaciones sociales. Tras una serie de trabajos, desarrolla una serie de técnicas para ayudarles y es entonces cuando nos presenta el primer libro de técnicas para trabajar la asertividad (1975), con un título que ya desde el primer momento nos hace entender a qué se refiere: “Cuando digo NO me siento culpable”.

Y este es un problema que se sigue repitiendo hasta nuestros días. Detrás de casi cualquier problema nos encontramos con esta área muy afectada: nos da miedo enfrentarnos a los demás. Nos da miedo decirles que no y fallarles. Nos da miedo que si lo hacemos, nos abandonarán o no querrán seguir a nuestro lado. De hecho, muchos de nosotros tenemos la experiencia de que cuando alguien nos pide algo y le decimos que no, empezamos con el periodo de malestar y de culpa por haber sido “así de egoístas”, por no haberle dado todo lo que necesitaba cuando, aunque me supusiera un gran esfuerzo, podría habérselo dado.

El problema es que el hacerlo tampoco nos termina de librar del malestar y nos añade algunos más de los que raramente somos conscientes:

  • El no poder elegir lo que realmente queremos, hace que nos terminemos por alejar de los demás para así no enfrentarnos a que nos pidan algo y tener que hacerlo. Esto nos lleva a convertir las relaciones sociales en algo desagradable que nos mantiene en tensión y que sólo nos relajamos cuando estamos solos.
  • Además nos impide construir relaciones honestas con los demás. El mostrar a los demás lo que queremos o no, lo que estamos dispuestos y lo que no, el poner límites dice a los demás quienes somos en realidad y hace que nuestras relaciones sean más valiosas. Habitualmente, como no lo hacemos, aunque seamos muy “populares” o tengamos mucha gente a nuestro alrededor, no nos sentimos realmente queridos, porque en el fondo sabemos que no es a nosotros a quien aprecian, sino a esa máscara complaciente que presentamos en sociedad.
  • También afecta a nuestras relaciones ya que no siempre podemos tragarnos lo que sentimos, con lo que tarde o temprano explotamos de forma muy agresiva. Es muy típico que cuando no somos asertivos tengamos miedo a enfadarnos porque “somos muy dañinos”. No es que seamos dañinos, es sólo que llevo tanto acumulado que cuando saltamos ya es tarde para controlar nada.
  • Y por si esto fuera poco, existen numerosos estudios en los que se demuestra que el no mostrar nuestros sentimientos, el no respetar nuestros límites acaban generando diversos problemas físicos como úlceras y problemas cardiacos.

Así pues, la asertividad es la capacidad de enfrentarnos a los demás de una forma sana, en la que seamos capaces de defendernos, de decir no, de ser nosotros mismos, de respetar nuestros límites procurando, al tiempo, respetar los limites de los demás. Por eso es una gran palabra y un importante objetivo al que todos deberíamos tender.