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Mi peor enemigo: Mis "cómodos" pensamientos

Hoy quisiera hablar de los pensamientos bloqueantes. ¿Qué son estos pensamientos? ¿Cómo aparecen? ¿Por qué?

Creo que de una forma u otra, todos hemos sentido el efecto de esta forma de pensar. Empezamos con una idea y poco a poco nos vamos complicando hasta que al final no hacemos nada: Decidir ir a una fiesta y enseguida darle vueltas a si tengo ropa, a quien conozco, a si estaré cómodo/a allí, si habrá comida que no me gusta o si me encontraré con alguien a quien no deseo ver… Todos pensamientos que terminan en una misma conclusión: No hagas nada.

Al final esto responde a nuestra zona de confort. Vivimos con tanto miedo de salir de ella que cada vez que aparece algo nuevo, nuestra cabeza se pone en marcha para neutralizarlo y mantenernos a salvo con lo conocido, por más insatisfactorio y aburrido que pueda ser. Lo nuevo nos desestabiliza y nos asusta. Estos pensamientos no son más que nuestras estrategias a la hora de evitar enfrentarnos a la angustia que supone para nosotros afrontar nuevas experiencias.

La pregunta obvia es ¿por qué no huir sin más? ¿Por qué es necesario todo ese esfuerzo intelectual en el que nos llenamos de excusas que nos llevan a la solución obvia? Pues la razón es muy sencilla: Queremos protegernos. A nadie nos gusta darnos cuenta de que tenemos miedo, o que huimos de algo. Y la mejor manera de protegernos es hacer uso de las “intelectualizaciones”: que son excusas muy razonadas y razonables que nos sirve para justificar que al final no hagamos nada nuevo.

Y esta es una gran estrategia. Y funciona muy bien. Lamentablemente tiene unas consecuencias que no prevemos: Lo cómodo y seguro es incompatible con lo satisfactorio. La vida “segura” que nos proporciona este mecanismo va poco a poco haciéndonos más infelices, con menor autoestima, nos quita la ilusión y termina por deprimirnos. La vida es en definitiva aprendizaje y afrontamiento. La felicidad no está en estar siempre contento. La felicidad está en afrontar y superar dificultades. ¿Queréis un ejemplo? Los juegos es el mejor ejemplo de esto. Si un juego es muy fácil, me aburre. Si no puedo superarlo, me frustra y abandono. Pero un buen juego es un reto. Aumenta en dificultad y voy siendo capaz de superarlo con esfuerzo. Me enfado, me desespero, me empeño en seguir adelante y cuando por fin consigo ganar el juego la respuesta es siempre la misma: ¡Qué divertido!

Pero cualquiera que le hubiera visto desde fuera durante todo el proceso no pensaría que el camino que ha hecho fuera divertido. Pero la diversión y la satisfacción siempre se encuentran en la superación.

¿Quieres ser feliz? Afronta y supera los retos que te ofrece la vida. Escapa del sillón y pelea con lo nuevo hasta que lo superes y entonces, al final, podrás decir que has vivido la vida, que has aprendido, que has crecido. Y entonces sentirás qué es la felicidad.