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MANUAL  "CAMINO A LA INFELICIDAD"

por Max Oca

La posteridad

¿Por qué debería preocuparme por la posteridad?
¿Qué ha hecho la posteridad por mí?
Groucho Marx

Me he levantado esta mañana y por alguna razón tenía la sensación de que algo no iba a ir bien. No podía explicarlo, pero estaba seguro de que algo iba a pasar, algo terrible… Pero yo no soy de los que se acobardan. Yo no permito que nada me asuste. Tenía que prepararme para todo lo que pudiera pasar ese día. Y lo primero… revisar mi agenda. Y de lo que tenía para ese día, solo había dos momentos que podrían ser fatales:

Reunión de trabajo a las 13:00.

Y mi cita con Isabel a las 21:00.

Una vez que he reducido mis momentos de riesgo, ya sólo queda dejar atados todos los cabos sueltos. Llego a mi despacho a las 9 en punto y me dispongo a preparar todo lo necesario para la reunión. Ya la tenía medio preparada, pero con esta sensación que tengo, no podía arriesgarme. Tiene que ser perfecta. Tengo que prever todas las preguntas que me harán, buscar los fallos, adelantar el proyecto para que no me pillen desprevenido. Y según llego… me pongo manos a la obra: Busco en internet, me voy a la biblioteca a por libros especializados, materias relacionadas, los libros de "Yo puedo con todo y más", "Como triunfar en una reunión de trabajo" y "El buen líder". Ahora que lo tengo, no habrá ningún error posible.

A las 10 sube mi amigo Luis a charlar y ver si voy a tomar un café. Le digo que no, que estoy muy ocupado y que tengo que trabajar.

A las 10:30 me llama por teléfono y me dice que se han encontrado con un autobús de animadoras, que me baje corriendo a la cafetería. Me quedo pensando en la oportunidad que es esto, pero no me puedo arriesgar. A los 10 minutos me vuelve a llamar y me dice que además de las animadoras, han aparecido unos representantes de cervezas y están organizando un concurso de camisetas mojadas, con cerveza gratis y el sorteo de un viaje.

Pero tengo que seguir preparándome para la reunión. Luis insiste y me dice que no es para tanto, que ya tengo todo el trabajo hecho y que conozco el tema como para salir de un apuro si fuera necesario. Que esta es una oportunidad única. Pero yo confío en mis presentimientos y le digo que no. Tengo que seguir preparándome ante cualquier posibilidad. Pero me distrae pensar en la fiesta que hay en la parte de debajo de mi edificio… No pasa nada, saco mis libros de "La mente en blanco" y "Cómo pensar en el trabajo y no en fiestas con animadoras y cervezas". Para mi desgracia, cuando voy por la mitad del libro, aún me faltan muchos otros para la reunión que no he podido leer. Saco rápidamente mi libro de bolsillo "Piensa en positivo y sucederá". Me tranquiliza para ir a la reunión.

Llega la hora de la reunión. Hago mi presentación y espero las preguntas y las pegas. Nadie dice nada. Pasan a otro tema. Yo me quedo con cara de tonto y bloqueado el resto de la reunión. Salgo y vuelvo a mi despacho donde me golpeo contra la pared al darme cuenta de lo que me había perdido.
Cuando me despierto (pues por lo visto caí desmayado en alguno de los golpes que me di) ya es hora de volver a casa

Vuelvo a casa y aun con todo lo que había pasado sigue el presentimiento. Y ya que no fue en la reunión … ¡fijo que sera en mi cita con Isabel!

Me empiezo a poner nervioso. ¡Con las ganas que tengo! ¡Y algo va a salir mal! Llego a casa y trato de tranquilizarme pero la idea me viene una y otra vez… algo va a pasar en la cita. La voy a cagar o no querrá volver a verme… Cada vez estoy más inquieto. No pasa nada. Cojo de mi biblioteca mi colección de libros "Cómo ligar", "El código del sexo", "chistes para salir al paso" y "Temas de conversación para Dummies".

Cuanto más se acerca la hora más nervioso estoy. Mi horrible presentimiento se pone aún peor. Con los nervios mi estómago empieza a reaccionar y la expresión "cagarse de miedo" comienza a cobrar una nueva perspectiva. Corro al baño, no sin antes ser consciente de que los calzoncillos que llevo ya no tienen la posibilidad de salvarse. Me siento en el baño. Algo tengo que hacer. Por fortuna tengo a mano una pequeña colección de libros en el baño para emergencias y hago uso de "Control de esfínteres" y "Yo domino mi caca y no ella a mi". Pero para mi desgracia, con los nervios me sudan tanto las manos que se corre toda la tinta quedando inservibles. Y mucho peor fue al intentar hacer uso del papel higiénico. Se me deshace entre las manos, así que aprovecho las hojas de mis libros para poder limpiarme…

Ni que decir tiene que todo mi culo queda completamente negro para cuando termino. Pero de todas formas ya es hora de ducharme, con lo que es la menor de mis preocupaciones.

Finalmente llego a la cita. Me había preparado más de 100 excusas para cada cosa que pensaba que podía ir mal. Tenía ya pensadas posibles conversaciones, chistes y razones para salir airoso de todos los posibles escenarios que me podía imaginar… Y entonces llega, sonríe y me da dos besos. Me mira y me pregunta que por qué tengo esa cara de agobiado.

En ese momento pienso en todos los libros que he leído, todo lo que he preparado y sólo pienso… De todo lo que escriben… ¿Cómo narices no hay nada para prepararme para esa pregunta? Ante la más sencilla pregunta me bloqueo. En ese momento lo único que me alivia es pensar en el buen uso que hice de los libros del baño. Y entonces debí poner una cara aún más idiota, ya que en ese momento empieza a reírse. La miro al principio decidido a ofenderme, pero en ese momento me imagino la cara que debía estar poniendo, en todo lo que pasé esa tarde y en todos mis esfuerzos inútiles y me entra la risa a mí también. Y entre risas me coge del brazo y me dice que nos vayamos a tomar unas cervezas. Aquí me olvido de todo: De todo lo que había preparado, de mi presentimiento… de todo menos de lo que estaba haciendo. Y paso una noche fantástica.

Y ahora que llego a casa y me paro a pensar en todo el día que he tenido, no puedo dejar de pensar que lo peor que me ha pasado ha sido por hacer caso a ese presentimiento.

Y me viene claramente a la cabeza la frase de Groucho Marx que veo desde una nueva perspectiva:

¿Por qué debería preocuparme por la posteridad?
¿Qué ha hecho la posteridad por mí?


Mas tarde en terapia...

Le estuve contando a un amigo todo lo que me había pasado y como me sentía fatal ya que siempre me pasa lo mismo. Me preocupo constantemente de las cosas y me pierdo muchas experiencias por culpa de mi forma de ser. Y me recomendó ir a un psicólogo. Me dio un numero de teléfono y hoy he tenido mi primera sesión. Ha sido una experiencia tan curiosa que me ha apetecido abrir este apartado. Para ir recogiendo todo lo que pueda sacar y si al tiempo eso le sirve a alguien… pues perfecto.

Llegué a la consulta y en seguida me recibió mi psicólogo. La mejor manera que se me ocurre de definirlo es que tiene un aspecto agradable y tranquilo. Me invito a una sala (y digo sala porque se parece más a un salón que a una consulta medica como yo esperaba). Me senté el el sillón que me señaló y él se sentó en frente. Me mira unos segundos y entonces la gran pregunta: ¿Qué te trae hasta aquí?

Llevaba todo el día pensando en que decirle así que le conté toda mi historia con el trabajo, la cita y todas las penurias que pasé por el camino. Y sobre todo lo que mas me importaba: La sensación de que con todo esto pierdo experiencias y pierdo mucho el tiempo.

Y según he terminado me mira fijamente, y empieza diciéndome “hay una frase muy buena de Albert Camus: “la generosidad con el futuro consiste en entregarlo todo al presente”.

Y se queda en silencio mirándome. Yo me quedo completamente en blanco. Seguro que hay algo de lo que dice que es importante… pero yo sólo soy capaz de poner mi mejor cara de incomprensión. Lo debió de notar (es una cara muy perfeccionada por años de no entender un montón de cosas) ya que decidió explicarse mejor.

Por lo que me contó resulta que las personas nos pasamos el día viviendo en el futuro, anticipando lo que puede ocurrir. Esto (por lo visto) lo hacemos porque en algún momento evolutivo el que era capaz de anticipar era capaz de sobrevivir. Pero algunos (como yo, claro), tenemos tendencia ha hacerlo continuamente y con eso dejamos (dejo) de vivir lo que me está pasando en ese momento.

Me empecé a sentir un poco estúpido, porque es verdad que todo el rato estoy preocupado con lo que va a pasar después. Me di cuenta de que no podía evitarlo y que además no lo veía tan evolutivo como el aseguraba ya que a mi me lo hizo pasar francamente mal. Y no creo que la evolución desarrolle algo que nos hiciera daño. Además que de ser como él dice todos lo pasarían igual de mal que yo y por lo que se eso no es así. Encantado con la idea de haberle pillado, se lo dije.

Y resulta que el problema lo tengo yo, que aunque todos anticipamos en alguna medida, la diferencia está en cómo lo hacemos. Que hay gente que anticipa que las cosas saldrán bien, otros de forma más neutra y yo… que lo hago siempre de forma negativa (golpe a la moral. ¡Menuda suerte de papel que me ha tocado!). Según me comentaba la diferencia esta en los miedos que podamos tener tras nuestras experiencias vitales.

…. Ya no supe ni que decir… Que si anticipo. Que si se debe a mi historia y a mis miedos… No acababa de entender nada de lo que estaba intentando decirme… Así que usé de nuevo mi gran arma: volvía a poner mi cara de incomprensión y de nuevo la captó perfectamente.

Y lo que me contó empezó a tener sentido. Resulta que con lo que hemos vivido es con lo que intentamos hacer nuestras predicciones. Cuando han sido malas nuestras experiencias, empezamos a imaginar posibilidades parecidas a las que hemos vivido o a las que hemos escuchado o visto. Cuando empezamos a “crear” posibilidades es muy difícil pararlo y empezamos con frases del tipo “Y si…”

Es aquí donde empieza lo mejor. Resulta (o así lo he entendido yo) que esto se parece a la película de Matrix, donde algo que no es real, nos lo creemos de tal manera que lo vivimos como si fuera real (yo alucinaba con esta idea… y empecé a fantasear con que este señor era Morfeo y que en una de las sesiones me daría una pastilla que me iba a permitir ver la autentica realidad)

Y como la vivimos como si fuera real el cuerpo reacciona: boca seca, nudo en el estómago, temblores, manos sudorosas….

Es una tontería, pero justo aquí captó mi atención. Yo no le había hablado de eso y esas justo son las sensaciones que suelo tener. O es adivino o realmente sabía de lo que estaba hablando.

Como nuestra mente cree que es real, el cuerpo se prepara para una amenaza. Y como empiezan las sensaciones físicas nos empeñamos en controlarlas. El problema es que al intentar controlarlas la liamos aún más.

Por lo que me contó yo lo entiendo como cuando ves a un compañero con una verruga y tratas de no mirarla. Cuanto más intentas no hacerlo, más consciente eres de que la tiene y que quieres mirarla. Pues esto igual. Cuanto más atiendes las sensaciones, mas grandes las haces. Y entonces, para acabar de machacarnos añadimos palabras como “será terrible, insoportable, inaguantable”. Vamos, que la amenaza imaginaria tendrá unas consecuencias terribles imaginarias. Todo un cuadro, pero dio en la diana.

Aunque había algo que no entendía. No todas mis experiencias pasadas han sido malas, pero siempre que anticipo pienso que lo van a ser.

Y aquí es donde tocamos el egocentrismo. Nos encanta tener razón y cuando pensamos que algo malo va a pasar y acertamos… ya nos creemos adivinos y con poderes especiales. El problema es que solo nos fijamos en cuando acertamos y no en cuando nos equivocamos, de manera que si hago 5000 predicciones y solo se cumple una (que ya iba a ser difícil que no se cumpliera ninguna), olvido todas las que fallé y confirmo que soy un maravilloso adivino, asi que continuo haciendo “predicciones”.

Por más que me fastidiaba, tuve que reconocer que es verdad.

Me quedé pensativo. Y empecé a pensar en vivir el presente y no preocuparme por lo que fuera a ocurrir, pero entonces me di cuenta de que la idea me daba miedo. Es una irresponsabilidad no intentar evitar todo lo malo que me puede pasar. Es una forma de asegurarme de que las cosas salgan bien, aunque a veces solo sea por prevenir.

Cuando se lo comenté me dijo que era muy importante que me hubiera dado cuenta de que me generaba miedo el dejarme llevar por el presente. Me dijo que eso no es una irresponsabilidad, sino que tener cabeza y cuerpo en lo que está pasando puede ayudarme a conseguir mis objetivos futuros. La idea es cambiar de Pre-ocuparme (que es algo que no existe y que puede no pasar) por Ocuparme de lo que me está pasando.

Pero yo no me iba a ir tan tranquilo sin luchar. Y si no anticipo y me preparo, ¿Cómo iba a tener alguna garantía de que fuera a salir bien?
Aun me resuena su respuesta: “De alguna manera todos buscamos garantía y certeza...seguridad al fin y al cabo y en la vida no hay garantías, si quieres garantía me temo que tendrás que comprarte una tostadora”.

Cuando me di cuenta ya se había pasado la hora y cuando he llegado a casa me he puesto a escribir sobre esto porque aunque creo que aún no lo he pillado del todo, me ha dejado con una sensación rara por dentro que me hace pensar que todo esto es verdaderamente importante para mí.
A ver si todo sigue igual…

Lo peor de todo es que de camino hacia aquí no se me iba la idea… y me compré una tostadora

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